Época hispánica

Tenerife
Barco en el puerto de El Porís de Abona

Tras la conquista, las familias castellanas y portuguesas se mostraron reticentes al asentamiento en esta zona por la aridez de la tierra, pero, junto a los indígenas grancanarios que habían participado en la conquista, se establecieron en este lugar, fusionándose con los guanches supervivientes y perpetuando el modelo pastoril, la labor artesanal y la tradición apicultora (estas últimas, aún desarrolladas en el municipio). Además, la deforestación se vio estimulada a un ritmo cada vez más intenso, por la demanda de dos productos de gran interés comercial: madera para la construcción y pez para la fábrica naval.

La colonización del reino de Abona comienza en torno al barranco del Río y al área de Punta de Abona, donde se asientan numerosos canarios, aunque el núcleo de El Lomo de Arico no se establece hasta finales del siglo XVI (fundado entre otros por el capitán Juan González Gómez) cuya consolidación del núcleo comienza a raíz de la construcción de una ermita dedicada a San Juan Bautista a principios del siglo XVII.

Arico
Ermita de Ntra. Sra. de las Mercedes

La rápida transculturación entre el mundo aborigen y europeo tiene su reflejo en la temprana construcción de la ermita de Nuestra Señora de la Merced en la Punta de Abona, en torno a 1520, próxima al puerto del Porís de Abona, el cuál toma gran importancia en las primeras décadas del siglo XVI como embarcadero de la producción peguera que se desarrolla en los montes de Arico.

Primeramente, la zona de Abona, estaba dentro del beneficio eclesiástico de Taoro, bajo la jurisdicción parroquial de San Pedro de Daute. Sin embargo, en 1560 se crea el beneficio de Abona con sede en Vilaflor y el primitivo núcleo de Arico, junto al resto de núcleos de la comarca de Abona, pasan a estar bajo la jurisdicción administrativa y parroquial de San Pedro de Vilaflor.

Arico
Iglesia de San Juan Bautista

Poco menos de un siglo después, Arico se segrega de la jurisdicción de Vilaflor, empezando a tener parroquia propia a partir de 1639, a raíz de las presiones de varios vecinos de la zona y de la construcción de la ermita de San Juan Bautista en el Lomo de Arico, a principios de siglo, la cual fue ampliada en el siglo XVIII.

En 1648, Arico y el resto de lugares de la comarca de Abona (Vilaflor, Granadilla, San Miguel y Arona) pasan a depender civil y judicialmente del alcalde mayor de La Orotava, al haber sido declarada villa exenta. A partir de este momento los alcaldes reales de Arico, que hasta entonces eran nombrados por el cabildo de La Laguna, pasan a ser nombrados por dicho alcalde mayor.

En 1722, Arico absorbe el caserío de Fasnia y los pagos de La Zarza, Sombrera, Sabina Alta y Valencia, segregados de Güímar y pasando a depender civil y religiosamente de su jurisdicción. A la vez, adquirían fisonomía los nuevos pagos, como El Río o Arico el Nuevo.

En 1768 se crean los cargos de síndico personero y diputado del común, responsables de la defensa de los intereses del vecindario de los lugares, gracias a las reformas administrativas llevadas a cabo por el rey Carlos III. Estos cargos eran elegidos por sufragio gradual, sistema que a partir de 1772 se utilizó también para la elección de los alcaldes reales. De este modo se configura el primer «ayuntamiento» de Arico.

En 1795 la Real Audiencia de Canarias dio por separado el término de Fasnia del de Arico, quedando el territorio de este último en sus límites modernos.

A lo largo de los siglos XVIII y XIX se fue creando una estructura de clases en la comunidad campesina de Arico, en la que una minoría de propietarios y grandes arrendatarios acaparó las extensas haciendas de la zona, mientras que un amplio colectivo campesino, empobrecido y ajeno a la propiedad, vio limitado su acceso a pastizales y baldíos realengos en el proceso de privatización de este patrimonio llevado a cabo por los grupos pudientes, como respuesta al estímulo generado por el aumento del precio del grano en el mercado doméstico. Es en este período cuando se desencadena una primera oleada emigratoria desde estos sectores del Sur hacia los centros urbanos de la isla. No obstante, la economía agraria conoce una ampliación de las huertas bajo riego.

Casa consistorial de arico
Antigua casa consistorial de Villa de Arico

En 1812 se constituye el municipio de Arico con la creación de los ayuntamientos constitucionales bajo el amparo de la Constitución de Cádiz, aunque no sería hasta 1836 cuando quede definitivamente. Desde el punto de vista económico todo el siglo XIX se caracterizó por una fase de crecimiento y avance demográfico, ya que por estas fechas se produce una mejora en los servicios e infraestructuras de la municipalidad, inaugurándose el cementerio en 1854, en la zona baja de El Lomo. La recogida de los sobrantes de agua mediante la fábrica de unos lavaderos, abrevaderos y estanques, cuyo excedente era repartido entre los vecinos; así como una escuela pública. La estructura urbana era sumamente arcaica, repartiéndose la población en pequeños caseríos, con unas pocas casas de dos pisos y la mayoría terreras, de piedra seca y tejado de paja; aunque la cuarta parte de los habitantes aún vivía en cuevas.