El Río de Arico

Arico
Ermita de San Bartolomé en El Río de Arico

Sus orígenes se remontan a tiempos prehispánicos, siendo numerosos los restos aborígenes hallados en las laderas del barranco de El Río; de hecho, el historiador Juan Bethencourt Alfonso, ubica  la «capital» del Menceyato de Abona en torno a este núcleo. Las constantes corrientes de agua que circulaban por el barranco, durante todo el año (de ahí su nombre), dotó al lugar de cierto privilegio dada la aridez del sur de la isla. Durante el siglo XVII se fue asentando el núcleo poblacional alrededor de la Ermita de San Bartolomé.

A partir del siglo XIX, la abundancia de agua fue aprovechada, ya que se precedió a la canalización de la misma para ser utilizada en  los cultivos de regadío. Dichas obras fueron llevadas a cabo por los inmigrantes retornados (los indianos), que invirtieron en diversas tierras de Arico el dinero ganado en América.